Carlos Javier Gil
Marketing Vice President Hair Care Latin America en Unilever

En la sección “Grandes decisores” convocamos a CEOs, Directores y Gerentes de empresas de primera línea para que compartan su experiencia en toma de decisiones. En esta edición, Carlos Javier Gil, Marketing Vice President Hair Care Latin America en Unilever.

“Lo más difícil es darse tiempo para tomar decisiones importantes”

  1. ¿Cuál fue la decisión más difícil que tuviste que tomar?

Fue seis años atrás, cuando tuve que decidir la aceptación de la posición laboral previa a la que ocupo actualmente. Era un cambio muy grande, que impactaba en muchos aspectos de mi vida profesional y familiar.
En lo laboral, era pasar de un rol con responsabilidad local en el mercado americano, a un puesto con responsabilidad global.
En lo personal, significaba mudar a mi familia de Chicago a Londres, con fuerte impacto en la carrera profesional de mi esposa. Y, como si fuera poco, ¡mi primera hija había nacido apenas tres meses atrás!
Todas las variables eran afectadas por la decisión y los costos de oportunidad eran claros. Pero el apetito por un nuevo desafío y el deseo de descubrir nuevos lugares y culturas, pudieron más.

  1. ¿Cómo abordaste la decisión? ¿Cuáles fueron las principales dificultades con las que tuviste que lidiar?

El proceso de decisión se desarrolló a lo largo de tres etapas en tres o cuatro semanas. Primero, consulté con mi esposa y con colegas que habían enfrentado una situación de decisión similar en el pasado. También lo discutí con personas de confianza de mi empresa, mi red interna personal. Todo esto me sirvió para tener diferentes puntos de vista e identificar los aspectos positivos y negativos de cada alternativa.
En segundo lugar, junto con mi esposa analizamos cuidadosamente las dos o tres alternativas que teníamos en aquel momento. Intentamos imaginar qué futuro podíamos esperar en cada una de ellas en un horizonte de cinco y diez años.
Por último, tomamos la decisión juntos. La elección final fue una combinación de elementos racionales y analíticos, surgidos de nuestras consultas y evaluaciones de opciones, y la intuición o “feeling”. Fue el cóctel necesario para seguir adelante con una opción concreta, asumiendo el costo de oportunidad de no elegir las otras.

  1. ¿Qué consejos darías a alguien que quiera mejorar su toma de decisiones?

En mi opinión, lo más difícil es darse tiempo para tomar decisiones importantes. Manejar la ansiedad, generar el tiempo para consultar con referentes y analizar las alternativas, con sus pros y sus contras, me ha ayudado a hacer las decisiones un poco más sencillas, tanto en lo personal como en lo profesional.
El segundo factor importante es entender que, en general, no existen decisiones correctas o incorrectas. Existen mejores o peores decisiones en función del contexto específico en que se toman, las circunstancias personales, de negocio, contractuales, etc. Y todo esto, en un marco de escasez de tiempo e información.
Por último, soy un fiel creyente en el gut feeling. Toda decisión debe involucrar tanto nuestra capacidad analítica como nuestra intuición. Este último factor aporta el 10 o 20% que siempre nos falta para inclinar la balanza. Para mí, es muy importante darle el lugar que merece en cualquier proceso de toma de decisión.