Confiar o no confiar, esa es la cuestión

Vivimos en un mundo movido por la desconfianza. Cada vez es más común escuchar casos de corrupción, escándalos, fraudes. Tampoco nuestros datos parecen seguir estando igual de seguros. Lo que pensamos que es privado ya no lo es tanto. Hay una crisis global de confianza que impacta en las instituciones, las relaciones profesionales y las personales. Debemos repensar la manera en que confiamos (o no).

La des-confianza es muy cara; es ineficiente. En una transacción en la que no confío reviso cada detalle varias veces; cuando no estoy seguro del trabajo del otro, me queda la duda revoloteando en la cabeza. Cuando no termino de creer, pongo procesos más robustos. Pierdo agilidad en la toma de decisiones; pierdo negocios.